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COSMOGONÍA TAOÍSTA |
| La pintura es de Pantianshu |
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El Tao
es el lazo invisible que une
lo manifiesto a lo no manifiesto. EL TAO
WU JI
Se traduce como " sin extremos". En la concepción taoísta, el Universo, en un principio, carecía de vida. El mundo estaba nebuloso, indiferenciado, sin separación, ni extremos, sin finales. A este estado, se le denominó Wu ji. Se cree que Wu ji es el estado original y natural, donde yin y yang no se distinguen uno del otro. En el estado Wu ji, la naturaleza es pacífica, calmada. Gradualmente, todas las fuerzas del yin y del yang se han combinado armoniosamente y han desaparecido. La mente está en un estado neutro, calmada. Los pensamientos no pueden formarse, es el estado al que se llega en las prácticas de meditación estática o en movimiento. El estado de Wu ji nos permite encontrar el origen de la vida, remontar a las memorias antiguas y permitir la combinación de nuestro Qi con el de la naturaleza. Wu ji nos describe el proceso
de venida a la existencia y de retorno al Tao. Es la concepción
taoísta del origen o fuente de todas las cosas, de toda la manifestación
del Universo como mundo materializado. El Vacío, Wu ji,
está lleno de todas las potencialidades absolutas. TAI CHU Surge de Wu ji,
como el Aliento (Qi) que se expresa. En algunos textos se une a la noción
de Taiji.
TAIJI TAI significa grande, JI es principio. Si Wu ji es silencio y quietud, Taiji es cambio. Señala el comienzo de la creación. Taiji es la energía natural existente dividida en dos extremos, conocidos como yin y yang. Significa lo máximo, lo definitivo, lo final. Esta separación inicial es la que permite y provoca todas las demás. Taiji es la madre del Cielo y de la Tierra, sin cuyo sustento nada podría existir. Es el principio de la polaridad, como exigencia de toda manifestación. Representa la alternancia, la oposición y la complementariedad. Yin y yang no pueden existir uno sin el otro. Yin significa sombra, Yang luz. Originalmente
se utilizaron para describir respectivamente la ausencia y la presencia
de luz solar en las laderas de las montañas. El Yi Jing,
o Libro de las Mutaciones, se sirvió de estos términos
para designar a la hembra y al macho de igual manera que otros pares de
opuestos complementarios. Yin terminó asociándose a conceptos como quietud, tranquilidad, suavidad, flexibilidad, hembra, receptividad, Tierra. Yang se asoció con ideas como movimiento, actividad, dureza, fuerza, macho e iniciativa, Cielo. Cuando la teoría yin y yang se aplica al hombre, la raíz de su acción es su Yi (intención). Es su mente, su intención es la que decide si cambiará del estado de Wu ji al estado de yin y yang, o si se dirigirá del yin y yang hacia Wu ji. LAS 4 REGLAS FUNDAMENTALES DE LA POLARIDAD. · Yin y yang
son antagonistas y se inhiben mutuamente. · Yin y yang
tienen un mismo origen, cada uno constituye la base del otro. · El incremento
y el descenso de yin y yang están en equilibrio. · Yin y yang
se transforman recíprocamente en su inverso. EL NÚMERO CUATRO. XING, " la Forma o lo Manifiesto". En el símbolo del Taiji, el yin contiene en sí mismo la semilla del cambio, un pequeño yang. Esto permitirá al yang crecer cuando el yin llegue a su expresión máxima. También el yang contiene en sí mismo la semilla del cambio, un pequeño yin. Los pequeños yin y yang representan el elemento dinámico que hace que el cambio se produzca. A esta expresión cuaternaria de yin, yang, pequeño yang y pequeño yin, se le llama Xing , " la Forma o lo Manifiesto". Así pues, el nº 4 de la cosmogonía china nos refleja dos puntos intermedios donde yin y yang, en su crecimiento o mengua respectivos, están en un punto de equilibrio, a partes iguales. Tendremos el mediano yin, cuando el yang va en ascenso, y podíamos situarlo, en el ciclo de luz solar, en el momento del amanecer. El yang sigue creciendo hasta llegar a su plenitud a mediodía, donde el pequeño yin comienza su crecimiento. Así, la oscuridad aumenta y al mismo tiempo la luz disminuye. Encontramos el mediano yang cuando el yin va en ascenso y podríamos situarlo, en el ciclo de luz solar, en el momento del ocaso. El yin sigue creciendo hasta llegar a su plenitud a medianoche, donde el pequeño yang comienza su crecimiento. Así, la luz aumenta, por lo que la oscuridad disminuye. Y así, podemos observar todas las cosas, incluídas las edades del hombre.
EL NÚMERO CINCO, WU.
Y es en el ámbito del hombre
que se manifiesta el nº5 de la cosmogonía china, en cuanto
que el hombre es el centro de toda manifestación fenoménica.
El hombre sitúa las direcciones en el espacio a partir de su posición
en el mundo fenoménico. Así pues,tenemos dos ejes que afectan al hombre: un eje vertical, que sitúa al hombre entre el cielo y la tierra, y otro horizontal que forma el eje de nuestros hombros, oído interno, pelvis, etc. En un plano más sutil se instala, en este eje horizontal, nuestra fuerza de apertura y afirmación, complementada por la fuerza de la interiorización y la reflexión. Y en el eje vertical se encuentra nuestra potencia de vida, la energía vital, frente a la calidad más sutil de pensamiento y consciencia. En la Medicina Tradicional China, nos encontramos
aquí con la dinámica de los Cinco Elementos que ahora trataré
sin profundizar demasiado. El Fuego correspondería con el punto cardinal Sur, y su estación es el verano. A cada fase de transformación se le asigna una emoción, un color, un sabor, olor, un sonido, y en la dietética también se le asigna un tipo determinado de alimento, etc. Esto ya lo iremos desarrollando más adelante. Así como el Fuego representa el Sur, la Tierra es el Centro (pasa a ser un elemento dinámico en el ciclo de transformación y por eso se la representa dentro de la rueda de acción), el Metal es el Oeste, el Agua es el Norte y la Madera es el Este. También, en Medicina Tradicional
China, cada elemento va asociado a un sistema de órganos y es por
los ciclos de generación y de control, entre otros medios de diagnóstico,
que van a regular el cuerpo y a detectar los patrones de desarmonía
que producen la enfermedad. EL CICLO DE GENERACIÓN. Cada fase de transformación es Madre o genera la siguiente. Así, el Agua genera la Madera, pues todos los seres vegetales hunden sus raíces en la tierra para buscar su sustento en el agua y poder vivir. La Madera genera al fuego, ya que le nutre de las sustancias necesarias para que pueda aparecer y arder. El Fuego, a través de las cenizas que provoca nutre la Tierra, proporcionándole todos los nutrientes para su riqueza, como un abono. La Tierra nutre al metal, porque es en su seno donde se producen las condiciones necesarias para que el metal o mineral pueda formarse. El Metal nutre el Agua, enriqueciéndola y aportando todas las sales minerales para su mejor calidad. Y así comienza un nuevo ciclo. EL CICLO DE CONTROL Este ciclo se encarga de que ningún elemento pueda ponerse en exceso. Para que haya armonía, todo debe equilibrarse y cada transformación se encarga de moderar y atemperar a otra. Así, el Agua controla al Fuego para que no arda demasiado y consuma todas las reservas energéticas, el Agua apaga al Fuego. Por su parte, el Fuego funde al Metal y se encarga de que la energía no se contraiga o se ponga rígida en exceso. El Metal corta la Madera y ayuda a que la energía no se expanda y se disperse demasiado. La Madera controla a la Tierra, con sus raíces la separa y la desmenuza, penetrando en ella, ayudando a que la energía no se inmovilice y se estanque. La Tierra controla al Agua, la detiene y le obliga a cambiar de forma, ayudándola a transformarse. EL NÚMERO SEIS, LIU En el nº6 de la Cosmogonía china nos encontramos con las 6 direcciones en el espacio: los ejes alto-bajo, delante-detrás y derecha-izquierda, de los cuales tomamos consciencia en todos los ejercicios de Qi Gong y también de TaiJi Quan. En Medicina Tradicional China ( a partir de ahora MTC), tiene que ver con los Meridianos energéticos y su agrupación por parejas. En Ba Duan Jin, por ejemplo, se trabaja la armonización de los 6 Grandes Meridianos en la 8ª Joya. Podemos encontrar muchos ejercicios específicos para regularlos, tanto físicos como de visualización y meditación.
EL NÚMERO OCHO, BA Para terminar este acercamiento a uno de los aspectos de las creencias chinas, llegaremos al Bagua. El Bagua es la duplicación matemática del Xing. Es la expresión del individuo en todas las direcciones del espacio. Decíamos que el Xing era la expresión cuaternaria del yin y del yang, con sus pequeños yin y yang en cada opuesto. El Bagua hace una primera división del Xing para expresar 8 aspectos. Si continuasemos el proceso de división del Xing, llegaríamos a los 64 hexagramas del Yi Jing, el estudio del cambio basado en la observación de los procesos de la naturaleza. Cada hexagrama, formado por dos trigramas, representa un momento y una tendencia en la evolución de cada individuo. Y es a partir de esta observación que podemos entrever si las acciones que queremos iniciar o potenciar son o no adecuadas al momento de la pregunta. En el Bagua aparecen todos los trigramas, siendo, la segunda división, los puntos intermedios entre los puntos cardinales originales. El Bagua representa la interacción compleja entre las distintas energías y el individuo. Trabajar a este nivel requiere una profunda comprensión de todos los elementos, y por eso es un trabajo avanzado. Algunas escuelas de Qi Gong interno, como Long Men, la Puerta del Dragón, contienen ejercicios específicos con los 8 trigramas para nutrir la energía del cuerpo. |