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| Linda
encabeza a una parte del grupo que se dirige hacia la práctica
anterior al desayuno.
El aire
fresco de la mañana nos limpia por dentro... |
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| Nos conectamos
a la tierra, con el apoyo de los robles centenarios de nuestro alrededor.
Con los ejercicios respiratorios dinámicos abrimos nuestro
ser a la energía fresca, disponible a raudales tras el amanecer. |
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El domingo
repasamos los principales trabajos que habíamos ido realizando
durante el fin de semana.
En la foto,
Christine, Amadeo y Pedro estiran el meridiano del hígado. |
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| El
estiramiento de la pareja yang del hígado: vesícula
biliar.
El gesto se
despliega desde los pies y se expresa en las manos. Todo el cuerpo
realiza una torsión profunda que ayudará a drenar
la energía que ya no nos sirve. |
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Más
torsiones, que trabajan sobre la elasticidad de los tendones y facilitan
la circulación de sangre y nutrientes a los tejidos corporales.
Las células
se llenan de energía y el cuerpo restablece así su
Qi. |
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Un ejercicio
de torsión que trabaja sobre la coordinación, el centrado
y el equilibrio.
Trabajamos
sobre el eje de apertura-cierre, Tierra-Cielo y enraizamiento. |
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A
mediodía algunos aprovechaban para echarse una rica siestecilla
y otros nos íbamos a disfrutar de un paseo por los alrededores,
espectaculares con la primavera.
En la foto,
de izda. a dcha. Ángeles, Carmen y Christine. |
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Llegamos
a la foto de grupo, que podéis ampliar haciendo click sobre
ella.
Ha sido un
gustazo de curso que nos ha nutrido de energías...
¡Hasta
la próxima! |
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