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| El verano pasado tuve la suerte de viajar al Tibet, una tierra realmente impresionante. Esta foto fue tomada en Lhasa, donde podía verse mucho descontento entre la población. El gobierno chino estaba entonces restaurando los templos y devolviéndoles su colorido y esplendor de cara a los turistas, pero el desmantelamiento del culto y la invasión eran muy patentes. Aún así, los tibetanos se aferran a sus tradiciones para que no les quiten lo único que les queda: su propia identidad. CONSERVAR SU IDENTIDAD Está en un tamaño de 768 x 1024 píxeles, a baja resolución. |