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Fases
en el aprendizaje de la caligrafía
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"Distinguimos tres fases en la evolución de un aprendiz de calígrafo. En la primera fase el alumno descubre que puede hacer una copia de un carácter que a él le parece casi tan bueno como el original, después de un número de intentos. Esta fase produce una gran satisfacción. El ojo del escritor aún no está lo suficientemente entrenado para percibir la gran distancia a la que se encuentra todavía del modelo. El avance en la práctica le lleva a la segunda fase, en la que toma consciencia de la relativa pobreza de su trabajo. Esta fase es muy desalentadora, y al llegar a ella algunos alumnos se desaniman y abandonan. Pero en realidad ese desánimo es un signo de progreso: muestra que el escritor ha empezado a apreciar no sólo sus propias carencias, sino también la excelencia y la belleza de sus modelos. Aquellos que están realmente comprometidos con su arte conseguirán superar esta fase. Puede llevarles mucho tiempo, o pueden conseguirlo con relativa rapidez. De repente el escritor consigue un resultado que verdaderamente está al nivel del modelo. El tedio de la práctica incesante desaparece y el alumno comprende que su éxito se debe a que por fin ha comprendido el original con la profundidad necesaria para reproducirlo. Esta es la tercera fase, pero no es ni mucho menos la última. En este punto el escritor ha empezado a hacer un buen trabajo. Para llegar a ser un buen calígrafo, a partir de ahora tiene que ir puliendo progresivamente su gusto y su buen juicio. No existe la fase de la maestría absoluta, pero ahora surge un interés mucho mayor en la práctica, y el alumno puede ya considerarse un verdadero estudiante de caligrafía, porque el objeto de su atención ya no es simplemente la laboriosa adquisición de la necesaria competencia física, sino el estudio de la belleza de la caligrafía." Chiang Yee, Chinese Calligraphy. An Introduction to Its Aesthetic and Technique. Methuen & Company, 1938 Traducción: Luis Soldevila |