| SONIDOS KOTODAMA |
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| La Voz Sanadora |
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El sistema de sonidos que desarrollamos aquí se llama Kotodama. Parece provenir de enseñanzas herméticas sintoístas derivadas del budismo Chan y destinadas al crecimiento espiritual. "Koto" podría traducirse como Tao y "dama" como alma o sustancia encarnada. El trabajo de estos sonidos se diferencia de los de otros sistemas, pero la esencia es la misma: equilibrar y unificar el universo interior para desarrollar el espíritu y seguir el Tao.
Según el diccionario de María Moliner, la definición de sonido es: "vibración de un cuerpo que transmitida por el aire es capaz de impresionar el oido". En cuanto a vocal, tomaremos dos de sus sentidos. Por una parte, significa "de la voz" y por otra cada una de las letras vocales. En el sistema de sonidos terapéuticos que voy a exponer a continuación, se trabaja mediante la voz la vibración que proporcionan los sonidos de las letras vocales. Cada letra vocal está asociada a un sistema de órganos vitales y cada sistema de órganos corresponde a un elemento dentro de la teoría de los Cinco Elementos de la medicina tradicional china. Observando la intensidad, limpieza y longitud en la emisión de las letras vocales, puede ser posible descubrir el estado de la energía que tienen los sistemas asociados a ellas en el momento presente. Los sonidos, vocales o no, son un medio poderoso para equilibrar todo nuestro ser. Al utilizar la voz practicamos también con la respiración, que es la fuerza de la vida, lo que nos mantiene vivos. La respiración es el nexo que une al cuerpo físico con los sentimientos y las emociones. Si se practica con consciencia es una vía de acceso al espíritu, puesto que nos ayuda a encontrar la calma mental y el silencio interno que necesitamos para seguir creciendo.
LOS ELEMENTOS DEL SONIDO VOCAL En el trabajo con los sonidos,
a mi entender, hay cuatro factores primordiales. El primero es el factor
físico, constituído por todos los mecanismos fisiológicos
que hacen posible tanto el hecho de respirar como la emisión
de sonidos. El segundo es el aire en el sentido de soplo, de vehículo
para su transmisión. El tercero es el sonido en sí mismo,
la vibración que se propaga. El cuarto es el aliento vital, como
fuerza de vida que proporciona intensidad, ritmo y color al sonido que
se emite. El cuerpo físico es la
parte del ser donde la materia está más condensada. Lo
llamamos estructura porque es un armazón sólido, que se
puede ver y tocar, que proporciona la base, el apoyo y el punto de partida
para comprender el entrenamiento con la energía (Qigong). Entonces, atendiendo al nivel físico, es importante como trabajo previo a los sonidos terapéuticos realizar ejercicios de respiraciones estáticas o dinámicas encaminados a movilizar y relajar el diafragma. De este modo la comunicación entre la parte superior y la inferior mejorará, aumentará nuestra capacidad pulmonar, podremos distender los tejidos a niveles profundos y facilitaremos la calma mental. El paso siguiente es emitir los sonidos varias veces en la posición de sentados, para "calentar" la voz y luego abordarlos haciendo la forma. El aire como soplo El aire es la sustancia gaseosa que nos envuelve. En este caso, es también el soporte para la emisión del sonido, su vehículo. La cantidad de aire que podemos inhalar y expeler va a depender de nuestra capacidad pulmonar y de lo desbloqueado que esté nuestro diafragma. En el trabajo con los sonidos tratamos de dosificar el aire todo lo posible para modularlo y conseguir mantener la vibración al máximo. Al entrenarnos, es importante evitar forzar la respiración. El aire debe entrar y salir de manera relajada. Gradualmente se irán expandiendo los límites de nuestra capacidad pulmonar de forma natural. El sonido En esta práctica utilizamos la capacidad vibratoria del sonido de nuestra voz para tomar contacto con nuestro interior, relajarnos y liberar los nudos tanto físicos como emocionales que podamos tener. Cuando emitimos un sonido, esa vibración parte de nuestro interior, lo cual nos influencia de una manera muy fuerte. Al recibir la vibración de cualquier otro sonido también se produce un efecto que variará en cuanto a intensidad y signo (positivo o negativo) dependiendo de la armonía y del volumen con que se emita. El sonido llega hasta el cerebro para ser interpretado, pero a su vez ejerce directamente su influjo en el ritmo y la actividad de nuestras células. Por ejemplo, un sonido armonioso a un volumen adecuado nos ayuda a generar un estado de paz interior, pero un nivel alto de ruido donde dormimos impedirá la disminución del ritmo de actividad de las células. Esto evitará que nos relajemos y podamos descansar profundamente. Como las células no llegan a regenerarse todo lo que deberían durante el período de sueño, se va acentuando un desgaste de la fuerza vital cada vez mayor, hasta el punto de levantarnos ya cansados. Cuando emitamos el sonido, aparte de lo bien o mal que cantemos normalmente, debemos observar si es armonioso y limpio o no. Esto nos dará información sobre el buen funcionamiento del órgano que estemos trabajando. Es necesario encontrar dentro de nuestra escala aquella frecuencia que nos permita conectar con la vibración de cada órgano vital, eligiendo el tono que nos despierte más sensación en la zona donde se sitúa el órgano que trabajamos. Al principio tendremos que probar mucho y permanecer a la escucha de los efectos que se produzcan. Deberíamos practicar sin esperar ningún resultado en concreto y observarnos de la manera más neutral posible. Es importante la sinceridad con uno mismo a la hora de definir las percepciones. Cada órgano vital está asociado a una emoción concreta. El trabajo con los sonidos terapéuticos puede ayudarnos a contemplar y a sanar el estado de nuestras emociones. A través de la respiración y la vibración de los sonidos es posible alcanzar una condición interior de serenidad y bienestar. El aliento vital El sentido de aliento vital que voy a utilizar es el de alma como impulso que nos infunde la vida y el desarrollo. Esto implica una idea de movimiento, cambio, crecimiento y renovación continuos que aplicamos a todos los planos de la existencia. Una vez mi profesor de medicina china me dijo que la respiración era como el aire que penetra la superficie de un lago y lo mueve. Sin este movimiento el agua del lago se estancaría y nada podría vivir en él. Nosotros, formados por un 70 por ciento de agua, representamos el lago, y el aire que nos mueve es el aliento, cuya fuerza vital pone en marcha los mecanismos necesarios para asegurar la nutrición y el buen funcionamiento corporal, es decir, para que el agua del lago no se estanque. Puesto que el aliento es movimiento, marca una pauta. Estamos animados por millones de ritmos diferentes. Somos como una gran orquesta, donde el ritmo de cada instrumento está al servicio de su sección (cuerda, viento, etc.) y a su vez cada sección está al servicio de toda la orquesta. Según las teorías de la osteopatía, si nos ponemos a escuchar este ritmo podemos averiguar cuál es su pauta, seguirla y corregirla si algo no funciona bien. La respiración también influye en el ritmo de los latidos del corazón y por extensión, en el de todo el cuerpo. Calmando la respiración, alargándola sin forzarla, dejándola que llegue a todos nuestros rincones, podremos inducir un estado de relajación profunda desde el que es posible abrir la puerta que conduce hacia el espíritu.
EL
SONIDO "A" EL SONIDO "E" EL SONIDO "I" EL SONIDO "O" EL SONIDO "U"
¿CÓMO SE EMITE EL SONIDO? Se dosifica el aliento mientras se emite el sonido. Se redondea un poco la espalda y se debe sentir cómo el diafragma desciende por ella. El sonido debe salir desde la zona de los riñones. No se inspira demasiada cantidad de aire. LA SECUENCIA DE SONIDOS AIE OU A: energía en expansión. TRABAJO SENTADOS:
Teresa Rodríguez Este artículo es un extracto del publicado en el número 2 de la revista TAICHICHUAN, artes y estilos internos. |
Si queréis ampliar un poco más los conocimientos sobre este sistema y su filosofía, podéis visitar la página del Dojo Centro Aikido de Mallorca, donde se publican una serie de conferencias que impartió en su día Morihei Ueshiba. CLICK AQUÍ