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Las Artes Marciales Internas (Nei Quan) dan prioridad al entrenamiento de la energía interna frente a la externa. Sus principios se vinculan a la alquimia taoísta para desarrollar al máximo las habilidades marciales. Se pone a punto el cuerpo físico, energético y psíquico del practicante a través del cultivo y la transformación del Jing (vitalidad), en Qi (energía) y en Shen (espíritu) para retornar al Vacío. Así, la idea que prevalece en todas ellas es la continua mutación de la energía. Se busca comprender y aplicar la dinámica entre el Yin y el Yang, los Cinco Movimientos de la energía y los Ocho Trigramas. Para percibir estas variaciones en una relación marcial se hace necesaria la vigilancia, así como mantener el corazón y la mente en calma. La idea es poder seguir al otro y adoptar la mejor estrategia para neutralizarlo. Cada arte marcial interno tiene la suya: el Xing Yi Quan pone énfasis en el aspecto más duro (veloz y agresivo) pero sin olvidar lo suave y blando (relajación y escucha). Se trabaja sobre todo aplicando la línea recta y las Cinco Direcciones en los desplazamientos, y los Cinco Movimientos en puños y patadas. El Bagua Zhang trabaja sobre los Ocho Trigramas en los golpes de palma y la idea del movimiento de rotación, traslación y espiral en los desplazamientos. En lugar de buscar el enfrentamiento directo como en el Xing Yi Quan, se esquiva, se rodea al oponente y se ataca sus ángulos más débiles en un movimiento continuo e imprevisible. En el Taiji Quan encontramos la idea de circularidad, adaptabilidad, fluidez y adherencia siguiendo las mutaciones entre Yin (suave, flexible, lento) y Yang (duro, explosivo, rápido) en movimientos sin rupturas. El Yi Quan trabaja ciertas maneras de estar en el cuerpo que corresponden con las interacciones entre los Cinco Movimientos, desarrollando la movilidad y la fuerza explosiva (yang) en el entrenamiento a partir de la inmovilidad y la calma (yin) de una postura. Sus agarres, golpes, luxaciones y proyecciones dependerán de la energía del elemento que se utilice. Todas las Artes Marciales Internas cultivan el trabajo del cuerpo unificado, del que se extrae toda la potencia de cara a una acción marcial, y las tres coordinaciones internas: la fuerza se coordina con el Qi, el Qi con la intención, la intención con el espíritu. Con la técnicas de Nei Gong (Qi Gong interno) se refuerzan los órganos y se ponen a punto los sistemas nervioso y energético. Los órganos internos están gobernados por sistemas nerviosos autónomos, pudiéndose utilizar la mente para controlar los movimientos involuntarios del cuerpo y transformarlos gradualmente en voluntarios. Esto permite mejorar dichos sistemas y a su vez los órganos internos, que están ligados a la dinámica del Yin y el Yang, los Cinco Movimientos y los Ocho Trigramas, lo que facilita un flujo libre y armonioso de Qi y promueve una mente y un corazón en calma, el retorno al Vacío, desde el que se adopta la mejor estrategia. El retorno al Vacío indica un estado en el que todas las técnicas que se han aprendido se olvidan. Dicen los maestros que en este estado hay algo que surge de manera espontánea, actúa y reacciona antes de que nuestra consciencia registre lo que está ocurriendo. En un nivel muy avanzado incluso se puede llegar a inhibir un ataque antes de que se produzca utilizando la intención. Eso significa entrenar miles de horas las posturas, las formas y también transformar el psiquismo, todo lo que nos hace reaccionar de más o de menos en una relación con otra persona, sea marcial o no. Si antes de iniciarse un combate se nos saca de nuestro centro y de nuestra calma, nos habrán vencido de antemano. Teresa Rodríguez. Publicado en el nº 334 de la revista "El Budoka". |