la mujer actual y las prácticas orientales
Teresa Rodríguez |
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Las mujeres vivimos en una sociedad aún orientada hacia lo masculino, aunque los tiempos están cambiando. En nuestra búsqueda del bienestar y el desarrollo integral a menudo realizamos prácticas energéticas y tomamos caminos espirituales cuya tradición de transmisión ha sido eminentemente masculina, como es el caso de la mayoría de las disciplinas venidas de Oriente. Las mujeres vivimos estas prácticas y los cambios que se van produciendo en nosotras de manera algo diferente a los hombres y nos encontramos con que los profesores no pueden acompañarnos desde una vivencia personal en nuestras transformaciones y experiencias. Dentro de estas enseñanzas es posible e importante abrir una línea de investigación acerca de las necesidades específicas que surgen en el peregrinaje de transformación que las mujeres llevamos a cabo durante nuestra vida. De esta forma podemos acompañar nuestro desarrollo de una forma más favorable y nutrirnos a nosotras mismas y a nuestro entorno con más eficacia. Actualmente existen prácticas y escritos que han estudiado el proceso de evolución femenina y han ajustado su método adecuándolo a la naturaleza de la mujer. En las prácticas orientales como el Qigong de la mujer, se atiende directamente a la esencia femenina en todos sus aspectos. El resultado es un método eficaz de desarrollo y armonía, que hace brotar la creatividad y nos pone en contacto con la plenitud de nuestro ser. Como mujeres necesitamos explorar y volver a descubrir lo que se adecúa mejor a nuestra naturaleza, tomando conciencia de la mujer que somos, de nuestra sexualidad, capacidades y cambios naturales. De este modo crecemos situando nuestro barco a favor del viento, facilitando el camino sin que eso suponga una trampa o un escape que nos permita evitar vivir las pruebas y testajes que el Tao muchas veces conlleva. Los trabajos energéticos que muchas personas realizan en el sentido de exploración y descubrimiento de la mujer que somos, permiten desarrollar un trabajo de toma de conciencia, intuición y adaptación a los ciclos internos que en la edad fértil responden al ciclo menstrual y que se engarzan en otros ciclos más o menos amplios a lo largo de nuestra vida. Explorando con paciencia, generosidad y rigor podemos desarrollar al máximo nuestras capacidades y tomar responsabilidad de nuestro poder femenino. Cualquier camino realizado con consciencia redunda en una mayor plenitud personal, que sobrevive a los periodos de alternancia entre la calma y la tormenta de nuestro mar interno. Construimos un eje neutral que nos permite observar y abrirnos al crecimiento y la maduración profunda de quienes somos. |
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